7. Referentes conceptuales

Comunicar es más que hablar, es aceptar la diversidad para verbalizar sentimientos, pensamientos, conocimientos. El lenguaje forma parte de una cultura y de ese pertenecer a una sociedad. Todos los seres humanos sentimos la necesidad de acceder a él para lograr una interacción, una comunicación con los otros; es importante desde el aula motivar a los niños a leer y así mismo motivarle para que sienta la necesidad de hablar, de participar y formar parte activa en la sociedad y lo debe iniciar en ese espacio educativo y formativo.
Es por ello que para la secuencia didáctica retomamos lo que afirma Mirta Castedo: “generar y proponer nuevas hipótesis, se realiza constantemente en toda actividad de lectura”; y dicha actividad permite que nuestros niños exploren su mundo, se exploren a sí mismos generando inquietud, investigación y permitiendo evidenciar como se piensan como se sienten logrando fortalecer el desarrollo de competencias orales y argumentativas.
Es importante rescatar el valor de la lectura de fábulas ya que podemos rescatar toda la riqueza de un texto en la forma como los niños lo comprenden e interpretan “se puede observar cómo, durante la lectura, los chicos rectifican hipótesis constantemente, aluden al reconocimiento del conflicto, anticipan desenlaces, reconocen la intertextualidad, evalúan los personajes, relacionan con sus conocimientos previos, resuelven problemas de vocabulario y recuerdan el recurso con el que el autor insiste a lo largo del cuento”. (Mirta Castedo. Argentina. La Plata). Es tarea de nosotros los docentes observar dicho procesos y estar atento a cada experiencia enriquecedora de los estudiantes.
Al realizar una lectura comprensiva de fabulas los estudiantes desarrollaran sus capacidades orales como es la argumentación ya que esta hace parte de nuestra cotidianidad y está presente en nuestras aulas, en los debates, en las relaciones con los estudiantes; “argumentar es llevar a un auditorio a compartir unas hipótesis u opiniones determinadas. Quien argumenta tiene como objetivo convencer a unos destinatarios en quien se supone, concepciones distintas, lo que se propone el argumentador es modificar concepciones con la utilización del lenguaje”. (Periman y olbrechts- tvteca, 1958), (grize, 1982); (vv.a a…, 1982).

La argumentación también permite reconocer la existencia de opiniones diferentes sobre un mismo tema, identificar los destinatarias generar hipótesis y reconocer las de otros. Trabajar la argumentación en el aula a partir de la lectura e interpretación de fabulas fortalece el desarrollo de los discursos, por ello la argumentación permite desarrollar la capacidad oral y la generación constante de hipótesis.

La magia de la lectura la da el docente quien es el que permite fluir esas sensaciones a los estudiantes y así lograr un enamoramiento por la lectura a través de las fabulas que son textos fáciles de comprender y en los niños y niñas generación de hipótesis y fortaleciendo el desarrollo de sus capacidades orales y argumentativas.

Cuando los niños comienzan a hablar en un grupo, descubren que sus palabras producen efectos, que su voz congrega las miradas de los otros. Así, a través de su voz el niño se descubre perteneciente a un grupo. En las voces de los otros descubre si es reconocido, valorado, ignorado, querido. Es en el terreno del lenguaje oral que el niño va descubriendo su lugar en la conversación, que es un lugar social (…). (Camps Anna “Hablar en clase, aprender lengua”)


(…)Cada niño debe estar en condiciones de usar la lengua oral para vincularse a diferentes tipos de interacciones, dentro y fuera del espacio escolar. Esto implica trabajar para que cada niño tenga una voz y pueda usarla con seguridad para expresar sus sentimientos y pensamientos. Implica también un trabajo de reconocimiento de las situaciones de uso de la lengua oral, así como el avance en el dominio de las características de esa lengua. (Camps Anna “Hablar en clase, aprender lengua”)

Para que los niños y niñas hablen en clase y dejen su timidez a un lado la lectura de fabulas debe generar diversas discusiones que les permita hablar activamente de lo que les gusta y de lo que les interesa. Vivencien sus personajes y reconozcan el contexto además de fortalecer el desarrollo de la creatividad.


Tal vez uno de los grandes aportes de los estudios de Emilia Ferreiro para el campo de la didáctica de la lengua ha consistido en mostrar que los niños aprenden la lengua escrita pensando y hablando sobre las hipótesis que construyen sobre el funcionamiento del lenguaje escrito. Así, aprender el lenguaje escrito va mucho más allá del dominio del trazo y la decodificación alfabética, pues tiene que ver con poner a prueba hipótesis y contrastarlas con otras hipótesis de otros, niños o adultos.
En este marco, el aula de clases debe abrir espacios para que los niños verbalicen esas hipótesis, es decir espacios de oralidad. Lo mismo ocurre con la lectura. Desde que los pequeños comienzan a explorar los libros y arriesgar hipótesis de lectura, y esas hipótesis son comentadas y cotejadas con las de otros, estos espacios para hablar de las interpretaciones son fundamentales para avanzar en el dominio de la lectura. Igualmente, cuando se lee en voz alta en clase y esa lectura es comentada por los demás, afloran reflexiones fundamentales para cualificar esos procesos lectores. Así, se trata de abrir espacios de conversación sobre los libros, sobre la cultura escrita, sobre las múltiples interpretaciones. Como vemos, las reflexiones orales, colectivas e individuales, son centrales para el aprendizaje de la lectura y la escritura.